22 febrero 2007
OPINIÓN: Ya no hay excusa
Me refiero, como no, para información de lectores despistados, a la más que comentada venta del estadio Vicente Calderón al Ayuntamiento de Madrid, y el posterior traslado de la fábrica de aventuras y desventuras del sentimiento atlético a un limbo de los justos que no se sabe muy bien por donde estaba: si en Alcorcón (municipio a donde Maniche puede querer mudarse, de lo que parecen dar fe los últimos acontecimientos que rodean a ambos), si en el Olímpico de la Peineta…
El “culpable” de de la ruptura de la tranquilidad –o mejor dicho rotura, ya que hablamos de temas materiales, y que hay más material que un pelotazo urbanístico- la tienen unas recientes declaraciones del Alcalde de Madrid, el señor Alberto Ruiz Gallardón. El líder del consistorio, respondiendo a diversas preguntas formuladas por internautas en la página web del diario de Pedro J. Ramírez, aseguró que “las obras de la M-30” se terminarían “sin necesidad de tocar el estadio Vicente Calderón”, y que la operación de compra y traslado se realizaría únicamente “si el Atlético de Madrid quiere, y sólo si ellos lo piden”. Y se armó, como se suele decir, la gorda.
La cancelación del proyecto desequilibra las intenciones de la familia Gil, propietaria de División Inmobiliaria, la poco transparente sociedad creada a pié de los primeros rumores de mudanza. A esta sociedad pronto se le transfirieron unos activos por valor de 226,2 millones de euros –el precio de tasación del Vicente Calderón-. División Inmobiliaria, a cambio, transfirió a su vez al Atlético dicha cantidad, pendiente de ser abonada por el ayuntamiento capitalino en la operación de compra y demolición del estadio. Esta falsa entrada de liquidez sirve al Consejo de Administración del club para maquillar las cuentas, tocadas por una alarmante escaseza de activos. Naturalmente, el traspaso del estadio conlleva que los receptores directos de los derechos sobre el mismo –y por lo tanto también de las plusvalías generadas por una venta a mayor precio, por ejemplo, al ayuntamiento- son los propietarios de División Inmobiliaria, y no el Club Atlético de Madrid.
Las declaraciones de Ruiz Gallardón se adivinan inoportunas para el Consejo de Administración del club madrileño. El grueso de los argumentos de los representantes atléticos en defensa del cambio de sede giraba en torno a la necesidad de la “operación traslado” para el buen fin de las obras de la M-30. Esta necesidad, según el club, “obligaba” a los dirigentes del mismo a elegir entre las opciones menos malas para la entidad. Y las campanas se echaron al vuelo antes de tiempo, y se empezaron a construir castillos en el aire con proyectos más lucrativos para sus hacedores que beneficiosos para el Atlético, sin cuestionarse su necesidad. Y al final, lógica manda, son los menos interesados en el proyecto los que expresan su inutilidad: la masa social colchonera, que desde un comienzo se negó a participar en aventuras que en nada la iban a beneficiar; y el mismo alcalde de Madrid, que haciendo cuentas se ha percatado del sinsentido de mantener el inútil gasto.
13 febrero 2007
Oportunidad de oro para Gasol
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OPINIÓN: Calma, señores.
El paralelismo de la temporada que está realizando el conjunto celeste y la 2003/2004, la del descenso, es evidente. He aquí una comparativa:
A pesar de las similitudes, soy de los que piensa que el Celta no será carne de descenso al término del campeonato. Si en el bando coruñés la mala racha se solventó con el parón navideño y por la iluminación de Caparrós en las fiestas, la crisis celtiña se puede esfumar, visto que Fernando Vázquez no es capaz, con un cambio de timonel. En la temporada 2003/04 el cambio Lotina-Antic no surtió efecto, y ya a final de temporada, Ramón Carnero tenía entre manos un equipo roto.Carlos Mouriño está a tiempo de reconducir a un equipo que cada jornada tiene peor pinta. Y permítanme decir que los fichajes realizados en el mercado invernal -Areias y Bamogo- no era lo que necesitaba el equipo, sino un ariete puro -Bamogo es segundo delantero- y un buen defensa, que seguro que había alguno por ahí mejor que Tamas.
Así las cosas, hay que tirar con lo que hay. Esperemos que empiecen a carburar Oubiña y Cannobio, que son los que pueden sacar el barco a flote.
¿Qué pasó con respecto al equipo UEFA del año pasado?
La principal diferencia la constituye un tal Silva.
Por cierto, en la temporada 2003/04, además del Celta, descendió el Valladolid (12º), que en la jornada 22 tenía 29 puntos en su casillero, como podemos observar en el gráfico. Comparen las tablas, y que los blanquiazules no se confíen. Por su bien.
07 febrero 2007
OPINIÓN: ¿Qué le pasa al Celta?
Vayamos por partes. Un servidor pensaba que el doble pivote formado por Oubiña e Iriney solucionaría en gran medida el atasco existente a la hora de atacar que padece el Celta, pero nada. Oubiña cuajó un gran partido -con gol incluido-, pero las oportunidades creadas fueron más bien escasas. Parece que el paso de las jornadas da la razón a aquellos que apuntaban a la defensa como el talón de Aquiles del equipo. Los Tamas, Lequi y Contreras parecen no pasar por su mejor momento y se sitúan en el punto de mira de los aficionados celestes. En fin, Vázquez y Carnero sabrán lo que tienen entre manos.
Muchos seguidores recuerdan con amargura la temporada del descenso y una gran parte piensa que una destitución del míster sería repetir el error cometido con Lotina. Lo que está claro es que si se pincha contra el Espanyol, la unanimidad que nos vendieron desde el consejo seguramente cambiará. A ver cómo reacciona Mouriño ante su primera crisis de gravedad.
31 enero 2007
OPINIÓN: Río revuelto
La marcha de Arbeloa y el más que probable retorno de Arizmendi al Manzanares no hacen sino contagiar a toda la hinchada herculina ese mal endémico que es el pesimismo.
Y es que el Deportivo está pelao. No hay un duro. No me cabe la más mínima duda de que la venta del salmantino ha sido por urgencia, ya sea por el pago de las nóminas o por la deuda ocasionada por la compra de Bodipo. Hay que vender, no queda otra. Y la de Arbeloa era la única oferta en firme.
No hay que hacer de su marcha un drama. Está Lopo, está Andrade, está Adrián López. Juanma también puede rendir, pero sus actuaciones en esta campaña han dejado mucho que desear, especialmente en aquel Deportivo - Athletic de Bilbao. Más preocupante me parece la marcha de Javier Arizmendi, el jugador que está tirando del carro en esta temporada; increíble su juego frente al Real Madrid.
La afición blanquiazul debe tener muy claro que la época dorada ha pasado a mejor vida, y ahora toca volver a ser un equipo vendedor.
